Google Es Dojo Judo en Palma de Mallorca y Judo videos: marzo 2013

jueves, 14 de marzo de 2013

Practicar judo con una lesión de rodilla

Una de las partes más afectadas a la hora de practicar judo de competición son las rodillas y sus ligamentos. En concreto el ligamento cruzado anterior es el gran afectado. Este tipo de lesiones se pueden dar de muchas formas, pero es mucho menos habitual encontrarlas en ne waza (judo suelo). En tachi waza (judo pié) las contras y las llaves de tipo "gake" o "gari" son las más peligrosas, aunque como digo, la lesión puede producirse de muchas otras formas.

Mi experiencia es con el ligamento cruzado anterior y de ello puedo hablar. No soy médico, ni fisioterapeuta, por lo que los consejos que voy a dar se basan en mi propia experiencia. Así como hay que tener en cuenta que cada cuerpo es un mundo, al igual que cada lesión.


El problema del cruzado anterior es que no se recupera por si solo. Es decir, habitualmente el cuerpo regenera las lesiones con el tiempo, sin embargo en el caso de este ligamento es necesaria la operación para reconstruirlo. La principal función de este ligamento es la estabilidad de la rodilla.

Si quieres practicar judo haciendo randori (combate), en judo suelo en principio no deberías de tener muchos problemas, o yo por lo menos no he tenido ninguno. En tachi waza los consejos más importantes que puedo dar son:

1. Modifica tu judo para proteger la rodilla dañada. Por ejemplo, si antes de la lesión tenías una posición en la que tu pierna derecha estaba adelantada, y esa pierna ahora está lesionada, modifica esa posición. A la hora de hacer las técnicas, lo mismo. Intenta evitar técnicas en las que una posible contra pudiera implicar a tu rodilla.

2. La rehabilitación es muy importante. Mejorar la musculatura que hay alrededor de tu rodilla será la mejor protección que le puedas ofrecer, así como mejorar la propiocepción. La propiocepción es el sentido que informa al organismo de la posición de los músculos, es la capacidad de sentir la posición relativa de partes corporales contiguas. La propiocepción regula la dirección y rango de movimiento, permite reacciones y respuestas automáticas, interviene en el desarrollo del esquema corporal y en la relación de éste con el espacio, sustentando la acción motora planificada. Otras funciones en las que actúa con más autonomía son el control del equilibrio, la coordinación de ambos lados del cuerpo, el mantenimiento del nivel de alerta del sistema nervioso central y la influencia en el desarrollo emocional y del comportamiento (Fuente: Wikipedia).

La rehabilitación te ayudará a mejorar estos dos aspectos. Por ejemplo, si no tienes una buena musculatura y no tienes entrenada la propiocepción, cuando alguien te haga uchimata e intentes mantener el equilibrio con la pierna dañada, probablemente notes dolor e inestabilidad. 




3. Habla con tu compañero antes de entrenar. A medida que pase el tiempo tu rodilla podrá recibir más técnicas y aguantará sin problemas. Sin embargo al principio es importante dejar claro que técnicas como o soto gari o ko soto gake pueden hacer que tengas una recaída y que es mejor que tu compañero no las utilice. Además, si es una persona con cabeza entrenará contigo teniendo más cuidado que sin saberlo.

4. Taping. Puede darte un plus añadido de estabilidad a tu rodilla. Funciona generalmente mejor que la rodillera, es más efectivo. Aunque lo que más te ayudará será lo que comento en el punto 2. El siguiente es un vídeo de un taping que se realiza para una lesión de cruzado anterior. La pega es tenerlo que hacer cada vez y que al final el dinero invertido en los diferentes tipos de material que se necesita puede ser bastante.






5. Rodillera. Son caras y conviene que busques de específicas porque hoy en día las hay para cada tipo de lesión. Después de la rehabilitación y fortalecimiento muscular, y el taping, es la tercera opción que también ayudará un poco más a la rodilla. También es importante que no tengan hierros porque pueden resultar peligrosas a la hora de entrenar.



6. No te quedes sólo con una opinión médica. Intenta buscar dos o más diagnósticos y consejos. A veces hay médicos que son extremadamente conservadores, así que no está mal tener segundas opiniones.


En mi opinión es que sí que se puede hacer judo con este ligamento lesionado, sin embargo sí que es cierto que probablemente no a un alto nivel, con cuidado y dando mucha importancia a la rehabilitación.

Para cualquier otra duda, puedes enviarme un correo a: pachem.jp@gmail.com

viernes, 1 de marzo de 2013

El judogi de Maeda

Hace cinco años hubo un chileno bekkasei (la misma beca que yo estoy cursando) llamado Christian. También hizo judo en IBU durante un año. Era de los que entrenaba. No se perdía ni un solo entreno. Y a consecuencia de esto gastaba los judogis con mucha facilidad. Quedaban desgarrados en pocos meses.
Al final esto supuso un problema y un amigo suyo japonés le consiguió un judogi de segunda mano que había comprado en el Kodokan a muy buen precio. Dicho judogi perteneció en su día a un tal Maeda. Maeda es un apellido muy común en Japón.
Christian utilizó este judogi durante muchos meses y sorprendentemente aguantó. No se desgarró como los anteriores. Hasta tal punto que los japoneses empezaron a llamarle Maeda.
También, y a causa de que se entrenaba muy duro, entabló amistad con el capitán de Judo. Iba a cenar a menudo con él y practicaban juntos a diario. El capitán en Japón es una figura muy común en los sitios donde se practica una actividad. Su función es la de dirigir al grupo a partir de las indicaciones del sensei  (entrenador, maestro, coach…). En un sitio como el tatami de judo de IBU, donde hay alrededor de 100 judokas, el capitán además de ser fuerte, también debe ser un líder. Digamos que es el segundo abordo después del sensei.
Christian acabó su año de bekkasei en Marzo y volvió a Chile. Dejó el judogi de Maeda a uno de los buenos amigos que había hecho en IBU y que también es ahora mi amigo, José. Aunque él practica Iado, utilizó el judogi durante sus clases de judo optativas en la universidad y a día de hoy se ha licenciado y se traslada a una ciudad diferente para empezar a trabajar.
Esta misma semana, como no podía llevarse todo el material acumulado durante cinco años, decidió que debía de deshacerse de bastantes cosas. El judogi de Maeda era una de ellas, sin embargo le daba mucha rabia tener que tirarlo a la basura por la historia que llevaba encima. Así que esta misma semana me lo ofreció como regalo. Yo después de escuchar quién y cómo lo había llevado lo acepté con mucho gusto. El judogi estaba gastado, y las letras a penas se veían.


Durante esta semana está habiendo en Katsuura una concentración de judo universitario. Han venido cerca de seis o siete universidades a entrenar intensivamente durante una semana. Unos 400 japoneses. En el entrenamiento del día siguiente llevé muy orgulloso el judogi de Maeda.
La práctica fue principalmente de randori (combate), durante más de dos horas. El nivel era impresionante. Hubo un japonés en especial que me llamó la atención. Más mayor que el resto, se le notaba muy superior a los demás. Su físico, a pesar de estar en la categoría de 73kg, era enorme.
Cuando empezó el combate de judo suelo (ne waza), este japonés se acercó a mí y me pidió para practicar. Antes de saludarnos me preguntó si era bekkasei y dónde había conseguido ese judogi. Cuando le expliqué que era amigo de José, él me dijo que su nombre era Maruyama , fue capitán hace cinco años en IBU y que recordaba ese judogi y a la persona que lo había llevado. Me había visto con él durante en el entrenamiento y le había llamado la atención. Ahora Maruyama san está compitiendo patrocinado por Toshiba e hizo tercer puesto en el nacional de Japón. Una gran persona.
Gracias a Christian por haber dejado una buena imágen de los bekkesai para años posteriores y gracias a José por haberme regalado el judogi de Maeda.

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